Thursday, July 8, 2010


Hans Christian Andersen (2 de abril de 1805 - 4 de agosto de 1875), escritor y poeta danés, famoso por sus cuentos para niños, entre ellos El patito feo.

Biografía 

Nació el gran escritor danés, el 2 de abril, en Odense, Dinamarca. De una familia tan pobre, que en ocasiones hasta tuvo que dormir bajo un puente y mendigar. Era hijo de un zapatero instruido, pero enfermizo, de veintidós años y de una lavandera varios años mayor que él, y de confesión protestante. Andersen dedicó a su madre debido a su pobreza La pequeña cerillera, así como No sirve para nada, en razón de su alcoholismo.

Pese a todo fue un niño muy querido, el padre adoraba a su hijo y a él se debió seguramente la pasión del pequeño Hans por el teatro; pues le fabricó un teatrillo y unas marionetas para las que el niño cosía la ropa. Toda la familia vivía y dormía en una pequeña habitación.

Hans Christian mostró una gran imaginación desde temprana edad; la que fue alentada por la indulgencia de ambos padres y la superstición de la madre. En 1816 murió su padre y Andersen dejó de asistir a la escuela; se dedicó a leer todas las obras que pudiera conseguir, entre ellas las de Ludvig Holberg y William Shakespeare.

Andersen decidió convertirse en cantante de ópera y se trasladó a Copenhague en septiembre de 1819. Una vez allí fue tomado por lunático, rechazado y prácticamente se quedó sin nada; pero hizo amistad con los músicos Christoph Weyse y Siboni y más tarde con el poeta Frederik Hoegh Guldberg.

Su voz le había fallado, pero fue admitido como alumno de danza en el Teatro Real de Copenhague. Perezoso como era, perdió el apoyo de Guldberg, pero hizo amistad esta vez con Jonas Collin, el director del Teatro Real, que sería su amigo de por vida.

El rey Federico VI se interesó en el extraño muchacho y lo envió durante algunos años a la escuela de Slagelse. A pesar de su aversión por los estudios, Andersen permaneció en Slagelse y en la escuela de Elsinor (en danés Helsingør) hasta 1827, aunque más tarde admitió que estos años fueron los más oscuros y amargos de su vida. Collin finalmente consideró acabados sus estudios y Andersen volvió a Copenhague.
El mismo año de 1827 Hans Christian logró la publicación de su poema El niño moribundo en la revista literaria Kjøbenhavns flyvende Post, la más prestigiada del momento; apareciendo en las versiones danesa y alemana de la revista.

Al año siguiente Andersen ingresó a la Universidad de Copenhague. En 1829, cuando sus amigos ya consideraban que nada bueno saldría de su excentricidad y vivacidad, tuvo considerable éxito con un volumen llamado Un paseo desde el canal de Holmen a la punta Este de la isla de Amager.

Andersen será un viajero empedernido - «viajar es vivir», decía - y escribirá después sus impresiones en los periódicos. De sus idas y venidas también sacó tema para sus escritos.

Exitosa fue también su primera obra de teatro, El amor en la torre de San Nicolás, publicada el año de 1839.
Para 1831 había publicado el poemario Fantasías y esbozos y realizado un viaje a Berlín, cuya crónica apareció con el título Siluetas. En 1833, recibió del rey una pequeña beca de viaje e hizo el primero de sus largos viajes por Europa.

En 1834 llegó a Roma. Fue Italia la que inspiró su primera novela, El Improvisador publicada en 1835, con bastante éxito. En este mismo año aparecieron también las dos primeras ediciones de Historias de aventuras para niños, seguidas de varias series de historias cortas. Antes había publicado un libreto para ópera, La novia de Lammermoor, y un libro de poemas titulado Los doce meses del año.

El valor de estas obras en principio no fue muy apreciado; teniendo por consecuencia poco éxito de venta. No obstante, en 1838 Hans Christian Andersen ya era un escritor establecido.

Andersen fue un gran viajero; el más largo de sus viajes, entre 1840 y 1841, lo llevó a través de Alemania (donde hizo su primer viaje en tren), Italia, Malta y Grecia a Constantinopla. El viaje de vuelta lo llevó hasta el Mar Negro y el Danubio. El libro El bazar de un poeta (1842) donde narra su experiencia es considerado por muchos su mejor libro de viaje.

Mientras tanto, la fama de sus cuentos de hadas había ido creciendo. Comenzó a escribir una segunda serie en 1838 y una tercera en 1843, que apareció publicada con el título Cuentos nuevos.
Andersen se convirtió en un personaje conocido en Europa, a pesar de que en Dinamarca aún había quienes con desgana lo aceptaban. Sus obras, para ese tiempo, ya eran traducidas al francés, al inglés y al alemán. En junio de 1847 visitó Inglaterra por primera vez, resultando dicho viaje ser todo un éxito. Charles Dickens lo acompañó en su partida.

Después de esto Andersen continuó con sus publciaciones, aspirando convertirse en novelista y dramaturgo, lo que no consiguió. De hecho, Andersen no tenía demasiado interés en sus cuentos de hadas, a pesar de que será justamente por ellos, por los que es apreciado hoy en día. Aun así, continuó escribiéndolos y en 1847 y 1848 aparecieron dos nuevos volúmenes. Tras un largo silencio, Andersen publicó en 1857 otra novela Ser o no ser. En 1863, después de otro viaje, publicó un nuevo libro de viaje, En España; país donde le impresionaron especialemente las ciudades de Málaga (donde tiene erigida una estatua en su honor), Granada y Toledo.

Cualquier tema le bastaba para levantar un cuento, un poema o una pieza teatral. "El soldado" se lo inspiró un soldado español de los que Napoleón envió a Dinamarca. Aquel muchacho le sonrió al niño que era Hans, lo cogió en brazos y le dio a besar una medalla de la Virgen que llevaba al cuello, hecho que no hizo mucha gracia a su madre, ya que la familia era cristiana protestante; sin embargo, Andersen nunca olvidó la atención y la simpatía de aquel hombre, salvándolo del olvido con la composición citada que fue musicalizada por Robert Schumann y Edvard Grieg.

Una costumbre que Andersen mantuvo por muchos años, a partir de 1858, era narrar de su propia voz los cuentos que le volvieron famoso.

Hans Christian Andersen recibió en vida muchos honores. En 1866 el rey de Dinamarca le concedió el título honorífico de Consejero de Estado y en 1867 fue declarado ciudadano ilustre de su ciudad natal.

Sus cuentos para niños continuaron apareciendo hasta 1872, cuando las últimas historias fueron publicadas en navidad. Durante la primavera de ese año, Andersen sufrió una caída desde su propia cama, lo que le produjo heridas graves. Nunca volvió a recuperarse del todo, y el 4 de agosto de 1875 murió en la casa llamada Rolighed, cerca de Copenhague donde está enterrado.

En su honor, desde 1956 se concede, cada dos años, el premio Hans Christian Andersen de literatura infantil y, desde 1966, también de ilustración.

En 1976, el Astrónomo Nicolai Chernykh bautiza en honor a este escritor al asteroide 2476

Entre sus más famosos cuentos se encuentran El patito feo[1], El traje nuevo del emperador[2], La reina de las nieves, Las zapatillas rojas, El soldadito de plomo, El ruiseñor, El sastrecillo valiente y La sirenita. Han sido traducidos a más de 80 idiomas y adaptados a obras de teatro, ballets, películas, dibujos animados, juegos en CD y obras de escultura y pintura.

En 2005 se cumplieron doscientos años del nacimiento de Hans Christian Andersen (Odense, 1805). Con este motivo, en 2008 se han publicado cuatro volúmenes con los Cuentos completos de Andersen. Cada uno de los volúmenes va precedido de un prólogo a cargo de prestigiosos autores vinculados, profesional o personalmente, a estos cuentos: Fernando Savater, Gustavo Martín Garzo, José María Merino y Carmen Posadas.

Tuesday, March 30, 2010

Revolución industrial

La Revolución industrial es un periodo histórico comprendido entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX, en el que el Reino Unido en primer lugar, y el resto de la Europa continental después, sufren el mayor conjunto de transformaciones socioeconómicas, tecnológicas y culturales de la Historia de la humanidad, desde el Neolítico.

La economía basada en el trabajo manual fue reemplazada por otra dominada por la industria y la manufactura. La Revolución comenzó con la mecanización de las industrias textiles y el desarrollo de los procesos del hierro. La expansión del comercio fue favorecida por la mejora de las rutas de transportes y posteriormente por el nacimiento del ferrocarril. Las innovaciones tecnológicas más importantes fueron la máquina de vapor y la denominada Spinning Jenny, una potente máquina relacionada con la industria textil. Estas nuevas máquinas favorecieron enormes incrementos en la capacidad de producción. La producción y desarrollo de nuevos modelos de maquinaria en las dos primeras décadas del siglo XIX facilitó la manufactura en otras industrias e incrementó también su producción.

Causas
En el campo de la agricultura la existencia de controles fronterizos más intensos evitaron la propagación de enfermedades y disminuyó la propagación de epidemias como las ocurridas en tiempos anteriores. La revolución agrícola británica hizo además más eficiente la producción de alimentos con una menor aportación del factor trabajo, alentando a la población que no podía encontrar trabajos agrícolas a buscar empleos relacionados con la industria y, por ende, originando un movimiento migratorio desde el campo a las ciudades así como un nuevo desarrollo en las fábricas. La expansión colonial del siglo XVII acompañada del desarrollo del comercio internacional, la creación de mercados financieros y la acumulación de capital son considerados factores influyentes, como también lo fue la revolución científica del siglo XVII. Se puede decir que se produjo en Inglaterra por su desarrollo económico, político y tecnológico.

La presencia de un mayor mercado doméstico debería también ser considerada como un catalizador de la Revolución industrial, explicando particularmente por qué ocurrió en el Reino Unido.


Máquina de vapor situada en el vestíbulo de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la UPM (Madrid).

La invención de la máquina de vapor fue una de las más importantes innovaciones de la Revolución industrial. Hizo posible mejoramientos en el trabajo del metal basado en el uso de coque en vez de carbón vegetal. En el siglo XVIII la industria textil aprovechó el poder del agua para el funcionamiento de algunas máquinas. Estas industrias se convirtieron en el modelo de organización del trabajo humano en las fábricas.

Además de la innovación de la maquinaria, la cadena de montaje contribuyó mucho en la eficiencia de las fábricas.

Revolución agrícola: aumento progresivo de la producción gracias a la inversión de los propietarios en nuevas técnicas y sistemas de cultivo, además de la mejora del uso de fertilizantes.

El desarrollo del capital comercial: Las máquinas se aplicaron a los transportes y a la comunicación iniciando una enorme transformación. Ahora las relaciones entre patronos y trabajadores es únicamente laboral y con el fin de obtener beneficios.

Cambios demográfico-sociales: la modernización de la agricultura permitió un crecimiento demográfico debido a la mejora de la alimentación. También hubo adelantos en la medicina y en la higiene, de ahí que creciera la población. También hubo una emigración del campo a la ciudad porque la ocupación en labores agrícolas disminuyó mientras crecía la demanda de trabajo en las ciudades.

Esta primera revolución se caracterizó por un cambio en los instrumentos de trabajo de tipo artesanal por la máquina de vapor, movida por la energía del carbón. La máquina exige individuos más calificados, produce una reducción en el número de personas empleadas, arrojando de manera incesante masas de obreros de un ramo de la producción a otra. Especialmente del campo a la ciudad.

El comercio internacional


El Rocket, fue la locomotora que consiguió el contrato para la línea ferroviaria entre Liverpool y Manchester en 1829.

Sin embargo, y a pesar de todos los factores anteriores, la Revolución industrial no hubiese podido prosperar sin el concurso y el desarrollo de los transportes, que llevarán las mercancías producidas en la fábrica hasta los mercados donde se consumían.

Esta es, también, la época del desarrollo del comercio y de los sistemas de transporte, se crea una nueva tecnología de transportes, en la que el ferrocarril y el barco de vapor son los reyes, ya que pueden transportar grandes cantidades de mercancía a una velocidad que ningún otro sistema de transporte de la época es capaz de alcanzar. Además, la tecnología del transporte demanda productos industriales, con lo que impulsa la Revolución industrial.

Estos nuevos transportes se hacen necesarios no sólo en el comercio interior, sino también en el comercio internacional, ya que en esta época se crean los grandes mercados nacionales e internacionales, en los que las mercancías pueden viajar libremente por el país sin necesidad de pagar aduanas. El comercio internacional se liberaliza, sobre todo tras el Tratado de Utrecht (1713), que liberaliza las relaciones comerciales de Inglaterra, y otros países europeos, con la América española. Se termina con las compañías privilegiadas y con el proteccionismo económico; y se aboga por una política imperialista y la eliminación de los privilegios gremiales. Además, se desamortizan las tierras eclesiásticas, señoriales y comunales, para poner en el mercado nuevas tierras y crear un nuevo concepto de propiedad. La Revolución industrial generó también un ensanchamiento de los mercados extranjeros y una nueva división internacional del trabajo' (DIT). Los nuevos mercados se conquistaron mediante el abaratamiento de los productos hechos con la máquina, por los nuevos sistemas de transporte y la apertura de vías de comunicación, así como también, mediante una política expansionista.

El Reino Unido fue el primero que llevó a cabo toda una serie de transformaciones que la colocaron a la cabeza de todos los países del mundo. Los cambios en la agricultura, en la población, en los transportes, en la tecnología y en las industrias, favorecieron un desarrollo industrial. La industria textil algodonera fue el sector líder de la industrialización y la base de la acumulación de capital que abrirá paso, en una segunda fase, a la siderurgia y al ferrocarril.

A mediados del siglo XVIII, la industria británica tenía sólidas bases y con una doble expansión: las industrias de bienes de producción y de bienes de consumo. Incluso se estimuló el crecimiento de la minería del carbón y de la siderurgia con la construcción del ferrocarril. Así, en Gran Bretaña se desarrolló de pleno el capitalismo industrial, lo que explica su supremacía industrial hasta 1870 aproximadamente, como también financiera y comercial desde mediados de siglo XVIII hasta la Primera Guerra Mundial (1914). En el resto de Europa y en otras regiones como América del Norte o Japón, la industrialización fue muy posterior y siguió pautas diferentes a la británica.

Unos países tuvieron la industrialización entre 1850 y 1914: Francia, Alemania y Bélgica. En 1850 apenas existe la fábrica moderna en Europa continental, sólo en Bélgica hay un proceso de revolución seguido al del Reino Unido. En la segunda mitad del siglo XIX se fortalece en Turingia y Sajonia la industrialización de Alemania.

Otros países siguieron un modelo de industrialización diferente y muy tardía: Italia, Imperio Austrohúngaro, España o Rusia. La industrialización de éstos se inició tímidamente en las últimas décadas del siglo XIX, para terminar mucho después de 1914.


Etapas de la Revolución industrial
La Revolución industrial estuvo dividida en dos etapas: La primera del año 1750 hasta 1840, y la segunda de 1880 hasta nuestros tiempos. Todos estos cambios trajeron consigo consecuencias tales como:

Demográficas. 
Traspaso de la población del campo a la ciudad (éxodo rural)
 Migraciones internacionales 
Crecimiento sostenido de la población 
Grandes diferencias entre los pueblos 
Independencia económica
Económicas. Producción en serie 
 Desarrollo del capitalismo 
Aparición de las grandes empresas 
Intercambios desiguales

Sociales. 
Nace el proletariado 

Ambientales. 
Deterioro del ambiente y degradación del paisaje
Explotación irracional de la tierra.

A mediados del siglo XIX, en Inglaterra se realizaron una serie de transformaciones que hoy conocemos como Revolución industrial; dentro de las cuales las más relevantes fueron:

La aplicación de la ciencia y tecnología permitió el invento de máquinas que mejoraban los procesos productivos.

La despersonalización de las relaciones de trabajo: se pasa desde el taller familiar a la fábrica.

El uso de nuevas fuentes energéticas, como el carbón y el vapor.

La revolución en el transporte: ferrocarriles y barco de vapor.

El surgimiento del proletariado urbano.

El porqué Inglaterra estaba en condiciones de iniciar este proceso se debe a que hubo una serie de factores que lo favorecían; por ejemplo, contaban con abundante mano de obra, con yacimientos de carbón, tenía colonias en ultramar que le proveían de materia primas y contaba con una gran red de vías fluviales que facilitaban el transporte de mercaderías por el interior de su territorio. A ese conjunto de factores se suman dos fenómenos paralelos: una revolución agrícola y otra demográfica. La primera consistió en la aplicación de nuevas tecnologías y formas de explotación de la tierra; desaparecieron los pequeños propietarios y las tierras de uso común, a favor de grandes latifundistas; se incrementó ostensiblemente la producción de alimentos y también crecieron las rentas de los grandes propietarios que invirtieron en el proceso de industrialización. La revolución demográfica significó un aumento notorio y explosivo de la población, fenómeno que no sólo se desarrolló en Inglaterra. Las causas de este incremento se relacionan con el aumento de la producción de alimentos, el mejoramiento de las condiciones higiénicas de la población y también se agregarán, más tarde, los avances en el campo de la medicina, lo que permitió rebajar las tasas de mortalidad.

Impacto social

La industrialización que se originó en Inglaterra y luego se extendió por toda Europa no sólo tuvo un gran impacto económico, sino que además generó enormes transformaciones sociales.

Proletariado urbano. Como consecuencia de la revolución agrícola y demográfica, se produjo un éxodo masivo de campesinos hacia las ciudades; el antiguo agricultor se convirtió en obrero industrial. La ciudad industrial aumentó su población como consecuencia del crecimiento natural de sus habitantes y por el arribo de este nuevo contingente humano. La carencia de habitaciones fue el primer problema que sufrió esta población marginada socialmente; debía vivir en espacios reducidos sin las mínimas condiciones, comodidades y condiciones de higiene. A ello se sumaban largas jornadas de trabajo, que llegaban a más de 14 horas diarias, en las que participaban hombres, mujeres y niños con salarios de miseria, y que carecían de toda protección legal frente a la arbitrariedad de los dueños de las fábricas o centros de producción. Este conjunto de males que afectaba al proletariado urbano se llamó la Cuestión social, haciendo alusión a las insuficiencias materiales y espirituales que les afectaban.

Burguesía industrial. Como contraste al proletariado industrial, se fortaleció el poder económico y social de los grandes empresarios, afianzando de este modo el sistema económico capitalista, caracterizado por la propiedad privada de los medios de producción y la regulación de los precios por el mercado, de acuerdo por la oferta y la demanda.

En este escenario, la burguesía desplaza definitivamente a la aristocracia terrateniente y su situación de privilegio social se basó fundamentalmente en la fortuna y no en el origen o la sangre. Avalados por una doctrina que defendía la libertad económica,los empresarios obtenían grandes riquezas, no sólo vendiendo y compitiendo, sino que además pagando bajos precios por la fuerza de trabajo aportada por los obreros.

Las propuestas para solucionar el problema social. Frente a la situación de pobreza y precariedad de los obreros, surgieron críticas y fórmulas para tratar de darles solución; por ejemplo, los socialistas utópicos, que aspiraban a crear una sociedad ideal, justa y libre de todo tipo de problemas sociales. Otra propuesta fue el socialismo científico de Karl Marx, que proponía la revolución y la abolición de la propiedad privada (marxismo); también la Iglesia católica, a través del Papa León XIII, dio a conocer la Encíclica Rerum Novarum (1891), que condenaba los abusos y exigía a los estados la obligación de proteger a lo más débiles. A continuación, un fragmento de dicha encíclica: « (...) Si el obrero presta a otros sus fuerzas a su industria, las presta con el fin de alcanzar lo necesario para vivir y sustentarse y por todo esto con el trabajo que de su parte pone, adquiere el derecho verdadero y perfecto, no solo para exigir un salario, sino para hacer de este el uso que quisiere». Estos elementos fueron decisivos para el surgimiento de los movimientos reivindicativos de los derechos de los trabajadores.

La Revolución industrial generó cambios fundamentales en la sociedad británica del siglo XVIII, y posteriormente se extendió a los otros países europeos.

En Gran Bretaña, la población creció ampliamente. Pasó de 9 millones en 1780 a 21 millones en 1850. Mientras que la población europea pasó de 188 millones a 266 millones en 1850.

Principios fundamentales de la industria

Uno de los principios fundamentales de la industria moderna es que nunca considera a los procesos de producción como definitivos o acabados. Su base técnico-científica es revolucionaria, generando así, el problema de la obsolescencia tecnológica en períodos cada vez más breves. Desde esta perspectiva puede afirmarse que todas las formas de producción anteriores a la industria moderna (artesanía y manufactura) fueron esencialmente conservadoras, al trasmitirse los conocimientos de generación en generación sin apenas cambios. Sin embargo, esta característica de obsolescencia e innovación no se circunscribe a la ciencia y la tecnología, sino debe ampliarse a toda la estructura económica de las sociedades modernas. En este contexto la innovación es, por definición, negación, destrucción, cambio, la transformación es la esencia permanente de la modernidad.

El desarrollo de nuevas tecnologías, como ciencias aplicadas, en un receptivo clima social, es el momento y el sitio para una revolución industrial de innovaciones en cadena, como un proceso acumulativo de tecnología, que crea bienes y servicios, mejorando el nivel y la calidad de vida. Son básicos un capitalismo incipiente, un sistema educativo y espíritu emprendedor. La no adecuación o correspondencia entre unos y otros crea desequilibrios o injusticias. Parece ser que este desequilibrio en los procesos de industrialización, siempre socialmente muy inestables, es en la práctica inevitable, pero mensurable para poder construir modelos mejorados.

Fuente: www.wikipedia.com
Compilado por Aguir

Friday, March 12, 2010

Saturday, January 30, 2010

Jack el Destripador

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Portada del número del 21 de septiembre de 1889 de la revista de humor estadounidense Puck. Muestra la imagen que le dio el dibujante Tom Merry al asesino conocido como Jack el Destripador.

Jack el Destripador (Jack the Ripper en inglés) es el seudónimo dado a un asesino en serie (o asesinos) que actuó en la empobrecida área de Whitechapel en Londres en la segunda mitad del año 1888. El nombre es tomado de una carta a la agencia central de noticias de alguien que decía ser el asesino, publicada mientras se desarrollaban los hechos.

Las leyendas que rodean los asesinatos del Destripador se han convertido en un desorden complejo de investigación histórica, una teoría de conspiración libremente interpretada y folclore. La falta de una identidad confirmada para el asesino ha permitido numerosos comentarios de historiadores e investigadores aficionados (apodados Ripperólogos, "Ripperologists" en inglés) que apuntaban a un gran número de posibles criminales. La prensa escrita, cuya circulación había estado aumentando progresivamente en la época, extendió la noticia y aumentó la notoriedad del asesino debido al salvajismo de los asesinatos y la impotencia de la policía para capturar al causante de todo, con el Destripador evitando ser descubierto a veces por unos pocos minutos.

Las víctimas

Las víctimas erán mujeres que ganaban un salario como prostitutas ocasionales. Los asesinatos típicos de Jack erán perpetrados en un lugar público o semipúblico. La garganta de la víctima era cortada de izquierda a derecha (por lo que, en un primer momento se sugirió que sería diestro, aunque luego se vio la posibilidad de un corte realizado agarrando a la víctima por detrás), a lo que le seguía una mutilación abdominal, aunque en algunos casos dichas mutilaciones se extendían a otras partes del cuerpo. Muchos creen hoy en día que las víctimas eran estranguladas previamente para silenciarlas. Debido a la naturaleza de las heridas en varias de las presuntas víctimas del Destripador, algunas con órganos internos extraídos, como el útero, se ha propuesto la idea de que el asesino tuviera un cierto grado de conocimiento de anatomía. Por este motivo, puede ser que se tratase de un médico, cirujano, o incluso un carnicero, aunque esto, como la mayoría de las creencias sobre el asesino y hechos sobre el caso, está muy discutido.

Las cinco víctimas generalmente atribuídas a Jack son:

• Mary Ann Nichols, nacida el 26 de agosto de 1845 y asesinada el viernes 31 de agosto de 1888.

• Annie Chapman, nacida en septiembre de 1841 y asesinada el sábado 8 de septiembre de 1888.

• Elizabeth Stride, nacida en Suecia el 27 de noviembre de 1843 y asesinada el domingo 30 de septiembre de 1888

• Catherine Eddows, nacida el 14 de abril de 1842 y asesinada el domingo 30 de septiembre de 1888.

• Mary Jane Kelly, nacida en 1863 y asesinada el viernes 9 de noviembre de 1888.

En ocasiones se ha incluido en la lista a Martha Tabram y Emma Smith, halladas muertas el 6 y el 11 de agosto de 1888 respectivamente, aunque el modus operandi no concuerda con el de los otros crímenes.

El asesino:

La primera vez que se dio un nombre público al misterioso asesino fue a traves de una carta recibida presuntamente el 27 de septiembre de 1888 por la Agencia Central de Noticias de Londres. Su texto escrito con tinta roja entre otras cosas decia:

"Querido Jefe, desde hace días oigo que la policía me ha capturado, pero no me echaran mano todavía. Odio a las prostitutas y no voy a dejar de destriparlas hasta que haya terminado con ellas. El último fue un magnífico trabajo, a la dama en cuestión no le dio tiempo a gritar. Me gusta mi trabajo y estoy ansioso de empezar de nuevo, pronto tendrá noticias mías y de mi gracioso jueguecito...

Jack el Destripado


Pero es muy dudoso que esta misiva pertenezca al verdadero criminal, y al presente los expertos consideran que el periodista Thomas Bulling de la propia Agencia Central de Noticias con el aval de su jefe de prensa, John Moore, fue el autentico redactor.


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La carta a la cual los modernos especialistas en el tema otorgan mas posibilidad de haber sido genuina es la conocida por su encabezado: "Desde el infierno" y fue remitida el 16 de octubre de 1888 al domicilio de Mr.George Lusk, presidente del Comité de Vigilancia de Whitechapel. Su texto, obviando los erores ortograficos señalaba: "Desde el infierno. Señor Lusk. Señor le adjunto la mitad de un riñón que tomé de una mujer y que he conservado para usted, la otra parte la freí y me la comí, estaba muy sabrosa. Puedo enviarle el cuchillo ensangrentado con que se extrajo, si se espera usted un poco. Atrápeme si puede, señor Lusk" Respecto a un retrato psicologico del asesino hay muchas posturas que van desde la expusta en el el antiguo informe formulado por el forense Dr. Thomas Bond quien a pedido de Scotland Yard, donde definio al matador como un obseso sexual que sufria de satiriasis pero debia mostrar un exterior tanrespetable que no levantaria suspicacias, hasta la tesis del perfilador del FBI Robert Ressler el cual considera que el criminal pertenecia a la misma clase social de sus victimas y vivia en el vecindario, porque en caso contrario hubiera despertado sospechas y se lo habria detenido con facilidad.

Extraido del "monstruo de Londres. La leyenda de Jack el Destripador",de Gabriel Antonio Pombo, ediciones Artemisa, Uruguay, 2008, pags.43 a 72.

Argumentos como estos han dado pie a numerosas teorías conspirativas que apuntan la autoría de los crímenes al médico de la Reina William Withey Gull, a masones, reputados pintores de la época, o incluso miembros de la familia real británica, como a Alberto, Duque de Clarence. La teoría de Stephen Knight1 acusa a masones relacionando la palabra "juwes" de la frase:

"The Juwes are the men That Will not be Blamed for nothing"

Escrita en un muro después del asesinato de Catherine Eddows, a la leyenda masónica de Hiram Abif y de sus asesinos: Jubela, Jubelo, y Jubelum, los Juwes.

En la década de los 90 se publicó el diario de James Maybrick, un comisionario algodonero de Liverpool donde se declaraba el autor de los crímenes. Sin embargo, el diario es considerado por la mayoría un fraude.

También se halló un pequeño reloj de bolsillo de oro donde está grabado el texto "Yo soy Jack" junto al nombre "James Maybrick", así como las iniciales de las cinco víctimas reconocidas del asesino: Mary Nichols (MN), Annie Chapman (AC), Elizabeth Stride (ES), Catherine Eddowes (CE) y Mary Kelly (MK). Dicho hallazgo ha situado a James Maybrick en el número uno de los sospechosos. Este reloj se descubrió a mediados de los 90, poco después de la aparición del supuesto diario personal de James Maybrick, en el que narraba los crímenes que había cometido. Aunque hasta ahora se creía que tanto el diario como el reloj eran una burda falsificación para sacar dinero, unos recientes análisis hechos por la Universidad de Manchester han revelado que el reloj podría ser realmente de la época en que Jack se paseaba por la calle Whitechapel haciendo de las suyas. Con la ayuda de microscopios electrónicos se han detectado partículas oxidadas de cobre depositadas en el fondo de las iniciales grabadas en el reloj y que pertenecerían a la herramienta con que se hicieron. La Universidad de Bristol también lo analizó y certificó que podía tener "decenas de años de antigüedad", pero que no se podía decir con exactitud.

El posible esclarecimiento de uno de los casos más intrigantes de la historia criminal, tiene a los seguidores y estudiosos de Jack divididos en dos bandos: los que creen que el misterio por fin ha sido resuelto, y los que en cambio creen que esto no es más que una estrategia para ganar dinero. Asimismo, recientemente se ha dado a conocer una posible identidad del asesino según documentos de Scotland Yard, expuestos en el Black Museum. El sospechoso fue un peluquero llamado Aaron Kosminski.

En el año 2006, se descubrió en una de sus cartas ADN de mujer, por lo que algunos piensan que "Jack" pudo haber sido una mujer, aunque en ese caso debió de tratarse de una mujer lo suficientemente fuerte como para mutilar los cuerpos de las prostitutas y, lo que es más improbable, con la particular psicología de un asesino sexual en serie.

Scotland Yard también barajó la posibilidad de que el asesino fuera Lewis Carroll pues se decía que en su poema Jabberwocky estaba escrita una declaración hecha con anagramas.

También se ha sospechado de Walter Richard Sickert (1860-1942), un pintor de origen Alemán radicado en Inglaterra. Patricia Cornwell dedicó una investigación titulada "Retrato de un asesino. Jack el Destripador: caso cerrado" en la que sostiene, tras varios estudios de la evidencia dejada por el destripador, que las semejanzas entre Sickert y el asesino eran muchas como para pensar en que fuese casualidad.

La última teoría, presentada el año pasado (2007), apunta a un oficial de policía, Melville Macnaghten (1853-1921), que visitó las escenas del crimen y que se guardó fotos post-morten de las víctimas y que habría cometido los asesinatos para forzar a su superior a dimitir. Los investigadores de criminología francesa piensan que "Jack el destripador" era un miembro de la policía, su nombre habría sido Melville Macnaghten. Este policía cumplía la función de número tres en Scotland Yard (agencia de policía inglesa). Esta hipótesis se basaría en que Melville había sido puesto al cargo del caso en el año 1889, al mismo tiempo que el asesino dejo de matar. Y al parecer este policía siempre dio datos confusos que más que ayudar desviaba la investigación. La investigadora francesa Sophie Herfort dice que el criminal fue un policia, el numero tres de Scotland Yard, Melville Macnaghten, que llevo el caso en 1889, cuando el destripador dejó de matar. Al parecer, este policia siempre dio datos contradictorios. Ademas, en una carta de Jack a los agentes, el encabezamiento decía: "Querido jefe·. Despues de comparar la letra de la carta con la del agente, parece que ambas coinciden.

Jack el Destripador en la cultura popular

En 1975 la banda británica de heavy metal Judas Priest escribio una canción llamada "The ripper" basada en la historia de Jack el destripador.

• Entre 1991 y 1996 se publicó la novela gráfica "From Hell", con guión de Alan Moore y dibujos de Eddie Campbell. La trama mostraba la versión de que el asesino era el médico de la reina Victoria I, Sir William Withey Gull, a quien se le había comisionado silenciar a aquellas personas que supieran del hijo ilegítimo que tenía su nieto, Alberto Víctor, duque de Clarence.

• En el 2002 el escritor nicaragüense Arquímedes González publicó la novela La muerte de Acuario en la que asegura que Jack el Destripador mató a varias mujeres en Nicaragua en 1889. Esta versión fue respaldada por una investigación del ex detective británico Trevor Marriot quien aseguró en un libro publicado en el 2005 que efectivamente el asesino estuvo en ese país.

Compilación hecha por Aguir Plasencia
Fuente: www.wikipedia.com

Saturday, January 9, 2010

Época victoriana

La reina Victoria (mostrada aquí en la mañana de su ascensión al trono, el 20 de junio de 1837) dio nombre a esta era histórica.

La Época victoriana de Gran Bretaña marcó la cúspide de la Revolución industrial británica y el ápice del Imperio Británico. Aunque se usa comúnmente para referirse al periodo del reinado de la reina Victoria, los historiadores aún debaten si el periodo –definido como una variación en las sensibilidades y asuntos políticos que han sido asociados con los victorianos- comienza realmente con la promulgación del Acta de Reforma de 1832. Esta etapa fue precedida por la Regencia y continuada por el Periodo eduardiano.


La reina Victoria tuvo el reinado más largo en la historia de los monarcas británicos, y los cambios culturales, políticos, económicos, industriales y científicos que sucedieron durante su reinado fueron notables. Cuando Victoria ascendió al trono, Inglaterra era esencialmente agraria y rural; a su muerte, el país se encontraba altamente industrializado y estaba conectado por una red de ferrocarril en expansión. Tal transición no fue suave, como tampoco estuvieron libres de incidentes las décadas anteriores. Las primeras décadas del reinado de Victoria fueron testigos de una serie de epidemias (con mayor impacto el tifus y el cólera), fallos en la producción de grano y colapsos económicos. Hubo disturbios por el derecho al voto y la derogación de las Leyes del Maíz, que habían sido creadas para proteger la agricultura inglesa durante las Guerras Napoleónicas al comienzo del siglo XIX.

Los descubrimientos de Charles Lyell y Charles Darwin comenzaron a cuestionar siglos de asunciones sobre el hombre y el mundo, sobre la ciencia y la historia, y, finalmente, sobre la religión y la filosofía. A medida que el país crecía, cada vez más conectado mediante la expansiva red de ferrocarril, las pequeñas comunidades, antes aisladas, quedaron expuestas y economías enteras se trasladaron a las ciudades, ahora más accesibles.

El periodo medio victoriano también fue testigo de significativos cambios sociales, como el renacimiento de la doctrina evangélica, al mismo tiempo que una serie de cambios legales en los derechos de la mujer. Aunque las mujeres no podían sufragar durante la Época Victoriana, ganaron el derecho legal sobre su propiedad después del matrimonio a través del Acta de Propiedad de las Mujeres Casadas, el derecho a divorciarse y el derecho a pelear por la custodia de sus hijos tras separarse de sus maridos.

Política

El periodo está a menudo caracterizado por un pacífico largo tiempo de consolidación de la economía, el sistema colonial y la industrialización, perturbado temporalmente por la Guerra de Crimea, aunque Gran Bretaña estuvo en guerra todos y cada uno de los años del periodo. Hacia fin de siglo, las políticas de Nuevo Imperialismo condujeron a un incremento de los conflictos en las colonias y con el tiempo a las Guerras de los Bóer. En casa, la agenda era cada vez más liberal con ciertos cambios dirigidos a una reforma política y la extensión del derecho al voto.

Durante la primera parte del periodo la Cámara de los Comunes estaba dominada por dos partidos, los Whig y los Tory. A partir del final de la década de los 1850 los Whig se convirtieron en los Liberales. Diversos prominentes hombres de Estado dirigieron uno u otro partido, incluyendo a William Lamb, Sir Robert Peel, Edward Smith-Stanley, Henry John Temple, William Ewart Gladstone, Benjamin Disraeli y Robert Gascoyne-Cecil. Los problemas sin solucionar en relación al derecho de autogobierno de Irlanda jugaron un papel importante en los últimos años de la era Victoriana, particularmente por la determinación de Gladstone de alcanzar un acuerdo político.

En mayo de 1857, la Rebelión de la India, una revuelta generalizada contra el dominio de la Compañía Británica de las Indias Orientales, fue iniciada por los cipayos, soldados/espías nativos de la India en el ejército de la Compañía. La rebelión, que implicaba no solo a los cipayos sino también a muchos sectores de la población india, quedó resuelta en un año. Como respuesta a la rebelión, la Compañía fue suprimida en agosto de 1858 y la India pasó a mandato directo de la corona británica, comenzando el periodo del Raj Británico.

En enero de 1858, el Primer Ministro Henry John Temple respondió al complot Orsini contra el emperador francés Napoleón III. Las bombas que pretendían matar al emperador habían sido compradas en Birmingham, lo cual generó tumultuosas reacciones que forzaron a Temple a dimitir.

En julio de 1866, una multitud enojada en Londres, protestando contra la dimisión de John Russell como Primer Ministro, fue aplastada por la policía en Hyde Park. Altercados como éste convencieron a Derby y Disraeli de la necesidad de mayores reformas parlamentarias.

Durante 1875, Gran Bretaña compró las acciones de Egipto en el Canal de Suez, ya que la nación africana se vio forzada a recaudar dinero para liquidar sus deudas.

En 1882 Egipto se convirtió en un protectorado de Gran Bretaña tras la ocupación de las tierras adyacentes al Canal de Suez con el fin de asegurar esta ruta vital de comercio y el camino a la India.

En 1884 se fundó en Londres la Sociedad Fabian por un grupo de intelectuales de clase media, incluyendo a Edward Pease, Havelock Ellis y Edith Nesbit, con el fin de promover el socialismo. George Bernard Shaw y H.G. Wells fueron algunos de los "nombres famosos" que se unieron a la sociedad más adelante.

El 13 de noviembre de 1887, decenas de miles de personas, muchas de ellas socialistas o desempleados, tomaron Trafalgar Square para manifestarse en contra del Gobierno. El jefe de la policía metropolitana, Sir Charles Warren, ordenó a los soldados armados y a 2000 policías contestar. Los disturbios se sucedieron, con el resultado de cientos de personas heridas y dos muertes. Este hecho es conocido como el Domingo Sangriento.

Cultura

El ineludible sentido de la novedad dio como resultado un profundo interés por la relación entre la modernidad y la continuidad cultural. El Renacimiento Gótico en la arquitectura se convirtió en algo cada vez más significativo durante el periodo, llevando a la Batalla de los Estilos entre los ideales Gótico y Clásico. El diseño arquitectónico de Charles Barry del nuevo Palacio de Westminster, que había sido gravemente dañado en un incendio en 1834, se construyó siguiendo el estilo medieval de Westminster Hall, parte aún en pie del edificio. Constituía una narración de la continuidad cultural, en oposición a la violenta separación de la Revolución Francesa, una comparación común al periodo, como expresaron Thomas Carlyle en La Revolución Francesa:: una historia y Charles Dickens en Historia de dos ciudades. El gótico fue también apoyado por John Ruskin, que argumentó que ejemplificaba los valores comunales y sociales, al contrario que el Clasicismo, el cual él consideraba que realzaba la estandarización mecánica.

La mitad del siglo vio la Gran Exposición de 1851, la primera Feria Mundial, la cual mostró las mejores innovaciones del siglo. En su centro estaba el Palacio de Cristal, un enorme y modular edificio de estructura de cristal y acero, el primero de su tipo. Fue condenado por Ruskin como el perfecto modelo de deshumanización mecánica en diseño, pero más tarde se convirtió en el prototipo de la Arquitectura Moderna. La aparición de la fotografía, que fue exhibida en la Gran Exposición, condujo a importantes cambios en el arte victoriano. John Everett Millais fue influido por la fotografía (especialmente en el retrato de Ruskin), así como otros artistas prerrafaelitas. Más adelante fue asociado con las técnicas impresionistas y el Realismo social que dominaron los siguientes años del periodo en los trabajos de artistas como Walter Sickert y Frank Holl.

Instituciones sociales

Antes de la Revolución Industrial, Gran Bretaña tenía una estructura social muy rígida compuesta de tres clases diferenciadas: la Iglesia y aristocracia, la clase media, y la clase trabajadora, la más pobre.

La clase más alta era conocida como la aristocracia. Incluía a la Iglesia y la nobleza, teniendo gran poder y riqueza. La formaban el dos por ciento de la población, y poseían la mayoría de la tierra. Incluía a la familia real, lord Temporal y Espiritual, el clero, los grandes dirigentes del Estado, y todos aquellos por encima del grado de baronet. Eran privilegiados y no pagaban impuestos.

La clase media la componían los burgueses, la clase media trabajadora. Eran los propietarios de fábricas, banqueros, propietarios de tiendas, mercaderes, abogados, ingenieros, hombres de negocios, y otros profesionales. Esta gente era a veces extremadamente rica, pero en circunstancias normales no obtenían privilegios, lo cual les ofendía. Había una enorme diferencia entre la clase media y las clases inferiores.

La clase baja británica estaba compuesta de dos sectores: la "clase trabajadora" y los "pobres" (aquellos que no trabajaban, o no lo hacían con regularidad, y recibían la caridad pública). La clase baja incluía a hombres, mujeres y niños que realizaban diversos tipos de actividades, entre ellos trabajo en las fábricas, costura, limpieza de chimeneas, minería, y otros trabajos. Pero la clase más pobre y la media tenían que soportar altos impuestos. Esta clase constituía el ochenta y cinco por ciento de la población pero solo poseía el cincuenta por ciento de la tierra.

La industrialización cambió la estructura de clases de manera dramática al final del siglo XVIII. Se había creado cierta hostilidad entre la clase alta y las demás. Como resultado de la industrialización, hubo un importante empuje de la clase media y trabajadora. A medida que la industrialización avanzaba hubo una división social mayor. Los capitalistas, por ejemplo, empleaban a trabajadores industriales, que eran miembros de la clase trabajadora, pero debajo de ellos había una clase más baja, a veces nombrada como "gente hundida", que vivía en la pobreza. Cada clase incluía un amplio ramo de ocupaciones de diferente estatus e ingresos; había una gran diferencia entre, por ejemplo, entre el trabajo cualificado y el que no. La "gente hundida" era más susceptible de ser explotada.

El gobierno consistía en una monarquía constitucional encabezada por la Reina Victoria. Sólo la nobleza podía gobernar. Otros políticos venían de la aristocracia. El sistema fue criticado por estar a favor de las clases altas, y durante el final del siglo XVIII los filósofos y escritores comenzaron a cuestionar el estatus social de la nobleza.

Acontecimientos

• En 1840, Nueva Zelanda se convierte en colonia británica, según lo dispuesto en el tratado de Waitangi.

• En 1842 fue aprobada una ley que prohibía a las mujeres y niños trabajar en las minas de carbón, hierro, plomo y estaño.

• En 1849 dos mil personas murieron en una epidemia de cólera.

• En 1851 la Gran Exposición (la primera Exposición Universal) se llevó a cabo en el Palacio de Cristal, con un gran éxito y atención internacional.

• En 1859, Charles Darwin publicó El origen de las especies, que produjo grandes dudas religiosas.

• En 1861 el Príncipe Alberto murió y la Reina Victoria rehusó salir en público durante muchos años, y cuando lo hizo fue vistiendo un gorro de viuda en vez de la corona.

• En 1888, un asesino en serie conocido como Jack el Destripador asesinó y mutiló a varias prostitutas en las calles de Londres, generando una cobertura mundial por parte de la prensa e histeria. Los periódicos usaron las muertes para atraer la atención sobre la grave situación de los desempleados y para atacar a la policía y líderes políticos. El asesino nunca fue atrapado, y el asunto contribuyó a la dimisión de Sir Charles Warren.

• En 1891 la educación se convirtió en gratuita para todos los niños menores de 10 años.

Entretenimiento

Las bandas de música municipales y los quioscos de música fueron populares durante esta época. El quiosco de música es una construcción simple que no sólo crea un lugar ornamental, sino que además facilita las necesidades acústicas a la vez que ofrece protección ante el cambiante clima británico. Era común escuchar el sonido de las bandas mientras se paseaba por los parques. En aquellos tiempos la grabación musical eran aún algo muy novedoso.

Otra forma de entretenimiento que podemos incluir en espectáculos son las relacionadas con los sucesos paranormales, como la hipnosis, la comunicación con los muertos (por medio de un vidente o canalizador), la invocación de fantasmas, espíritus y similares. Estas actividades fueron muy populares comparando con periodos más recientes de la historia occidental y se llevaban a cabo para el mero deleite de las masas y sus participantes.

Tecnología e Ingeniería

El ímpetu de la Revolución Industrial ya había ocurrido, pero fue durante este período que los efectos totales de la industrialización se hicieron sentir, liderando a la sociedad de masas del siglo XX. La Revolución llevó al aumento de ferrocarriles a través del país y grandes adelantos en ingeniería, los más famosos dados por el ingeniero Isambard Kingdom Brunel. Otro gran adelanto de ingeniería de la Era Victoriana fue el sistema de aguas residuales en Londres. Fue diseñado por Joseph Bazalgette en 1858. Él propuso crear 82.000 aguas residuales conectadas con más de 1.000.000 de alcantarillas. Se encontraron muchos problemas, pero las aguas residuales se completaron. Después de esto, Bazalgette diseñó el Thames Embankment el cual contenía alcantarillas, tuberías de agua y el London Underground. Durante este mismo período, la red de suministro de agua de Londres se expandió y se mejoró, y la reserva de gas para la luz y el calor se introdujo en los años 1880.

Durante la Era Victoriana, la ciencia creció hacia la disciplina que es hoy en día. Además del incremento del profesionalismo de la ciencia universitaria, muchos caballeros victorianos dedicaban su tiempo en el estudio de la historia natural. La fotografía se realizó en 1839 por Louis Daguerre en Francia y William Fox Talbot en Inglaterra. Hacia 1900, estaban disponibles las cámaras portátiles.

Aunque inicialmente llegaó en los primeros años del siglo XIX, la luz a gas se difundió durante la Era Victoriana en industrias, hogares, edificios públicos y calles. La invención del gas incandescente, en los años 1890, mejoró la producción de luz y aseguró su supervivencia en los años '60s. Miles de máquinas de gas se construyeron en las ciudades de todo el país. En 1882, la luz eléctrica incandescente se introdujo en las calles de Londres, aunque tomó varios años para que fueran instaladas en todas partes.

Prostitución

La prostitución era una actividad muy frecuente en la Inglaterra del siglo XIX. Tan sólo en Londres se calcula que había unas 2.000 prostitutas en los barrios bajos de la ciudad. Generalmente éstas eran mujeres que hacían la calle por unas pocas monedas y que procedían de las más diversas nacionalidades. Londres era una capital terriblemente pujante y era un destino muy popular en los flujos migratorios.

Las prostitutas poblaban los bares y las calles de Whitechapel, uno de los barrios más pobres del East End. Pero también se encontraban cerca de teatros y establecimientos de ocio masculino, desde burdeles hasta locales donde los hombres bebían y disfrutaban de espectáculos eróticos que muchas veces estaban protagonizados por menores de edad.

La prostitución homosexual también existía. Se concentraba eso sí en burdeles mucho más secretos ya que el tabú entonces era aún mucho mayor. El puritanismo y la doble moral son propias de la época. La Reina Victoria mandó alargar los manteles de palacio para que cubrieran las patas de la mesa en su totalidad porque según la reina podían incitar a los hombres al recordar las piernas de una mujer. Nos encontramos pues ante una época sexualmente muy represiva pero increíblemente prolífica bajo su superficie. De hecho, se hizo famoso el escándalo de la redada de un burdel homosexual ya que salpicó a nombres de la aristocracia.

Las enfermedades sexuales fueron, por consiguiente, muy corrientes en la época, como lo fue también la tuberculosis.

La irrupción de Jack el Destripador en el verano de 1888 fue devastadora para las prostitutas de Londres. La histeria se apoderó no sólo de Londres sino del país entero que leía las noticias en los periódicos con estupor e indignación de que ni toda la policía de la ciudad pudiera detener a un solo hombre. El asesinato de prostitutas era algo corriente entonces. Se registraban muchos acuchillamientos y también muchos suicidios de mujeres que rajaban su garganta con un cuchillo (entonces era una forma de suicidio corriente) pero el modus operandi del asesino sorprendió a los más insensibles y la época victoriana dio a luz al primer asesino en serie que conocemos.